Cultura

Albert Pinya: La magia del muralismo que transforma comunidades

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Albert Pinya, un artista con un alma vibrante, nos comparte su pasión por el muralismo y cómo este arte puede cambiar el tejido social. Con la emoción a flor de piel, cuenta que se siente como un trapecista de la pintura, volando entre las paredes que cobra vida con cada pincelada. En su última hazaña, ha inaugurado dos murales en Inca y Madrid, además de una impresionante intervención en un hotel en El Terreno, Palma.

Durante casi dos meses de trabajo intenso, desde mayo hasta finales de junio, Albert se sumergió por completo en estos proyectos. “Desde el 13 de mayo hasta el 28 de junio apenas estuve 48 horas sin pintar”, confiesa con una sonrisa. Y es que su jornada diaria no bajaba de 10 a 12 horas, siempre rodeado de colores y pinceles, disfrutando cada instante aunque a veces sintiera que se desvanecía en esa locura creativa.

La importancia del proceso comunitario

Pero más allá del esfuerzo físico, lo que realmente le motiva son los vínculos humanos. En su mural en Madrid, por ejemplo, trabajó codo a codo con estudiantes del IES Antonio Fraguas Forges. “Les consideramos coautores”, dice orgulloso. La participación juvenil ha sido clave; sus sueños y anhelos dieron forma al mensaje de la obra. ¡Eso es arte! Unir arte-educación-comunidad para crear algo significativo.

Y hablando del mural de Inca, Albert no tiene dudas: “Es uno de mis mejores trabajos en estos 20 años”. Aquí todo encaja: la conceptualización y ejecución están perfectamente equilibradas. Se respira armonía y vida.

A medida que compartimos sus experiencias, surge otra pregunta: ¿qué siente ante la dura realidad turística que asola nuestras islas? “La masificación turística nos afecta a todos”, afirma con determinación. Y sí, él estará presente en la macromanifestación contra esta problemática el próximo 26 de julio porque sabe que hay que alzar la voz por lo nuestro.

“El muralismo tiene esa capacidad transformadora”, reflexiona Albert mientras mira hacia sus obras recién creadas. No solo son pinturas; son catalizadores del cambio social donde cada trazo busca conectar corazones y mentes.

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