En un abrir y cerrar de ojos, un enorme retrato de Franco, de más de dos metros, se ha vendido por 1.300 euros en la sala de subastas Retiro, en Madrid. Este óleo sobre lienzo, titulado Retrato del Generalísimo Francisco Franco, fue pintado por Juan Antonio Morales, un artista que pasó del bando republicano a convertirse en el retratista preferido del régimen franquista.
Un reflejo inquietante de nuestra historia
La obra salió a la venta con una puja inicial de 1.200 euros. Sin embargo, un pujador decidido elevó rápidamente la oferta para hacerse con ella antes incluso de que otros interesados pudieran reaccionar. ¿Qué lleva a alguien a querer colgar en su casa una imagen tan polémica? Es una pregunta difícil de responder, pero lo cierto es que esta pieza no pasó desapercibida entre los demás lotes; su tamaño y el personaje representado generan reacciones encontradas.
Aunque la Ley de Memoria Democrática busca deshacerse de símbolos franquistas en espacios públicos, este cuadro escapa a esa normativa al estar en manos privadas. De hecho, ni siquiera está registrado como patrimonio protegido en el Ministerio de Cultura. Así que, mientras algunos luchan por erradicar estos símbolos del presente, otros parecen seguir encontrando valor en ellos.
El interés por esta obra plantea cuestiones importantes sobre cómo seguimos lidiando con nuestro pasado reciente. La rápida adjudicación del lote no permite concluir si hay un aumento real en el deseo por adquirir arte relacionado con el franquismo; sin embargo, confirma que aún hay quienes están dispuestos a pujar por ello.
La trayectoria del autor añade otra capa a esta historia: Juan Antonio Morales tuvo sus inicios vinculados a la cultura republicana y figuras como García Lorca antes de cambiar su rumbo artístico tras la Guerra Civil. Hoy su firma se convierte en parte del debate sobre qué tipo de legado queremos conservar o dejar atrás.

