Clara Pastor, nacida en Cambridge en 1970 y editora de la prestigiosa editorial Elba desde hace más de quince años, ha decidido dar un giro inesperado a su carrera literaria. Tras publicar cuentos como ‘Los buenos vecinos’ y ‘Voces al amanecer’, siempre respondía con un contundente «nunca» cuando alguien le preguntaba por una novela. Pero, como suele suceder en la vida, todo cambió. Su primera novela, ‘Erietta’, llega como un soplo de aire fresco que mezcla amistad y reconstrucción personal en una isla griega.
Una historia que surge del mar
Este relato se gestó durante un viaje hacia Ítaca en 2014, donde Clara se dio cuenta de que tenía algo importante que contar. En las páginas de ‘Erietta’, seguimos a Fiona, quien regresa a la isla donde pasaba los veranos con su exmarido; pero no está sola. A su lado están Aggeliki, una anciana sabia y Erietta, su joven protegida. «Fiona acaba de separarse e intenta reconstruirse», dice Clara, reflejando esa sensación universal de pérdida y búsqueda que todos hemos sentido alguna vez.
La nostalgia juega un papel fundamental en esta historia. Clara nos comparte cómo hay momentos de nuestra vida que quedan grabados para siempre: «Yo tengo nostalgia de cuando éramos jóvenes y salíamos hasta el amanecer; esas manos de mi abuelo atándome los zapatos». Y es que escribir es para ella una forma de retener lo bueno: dos mujeres que apenas se conocen pueden convertirse en amigas si les damos la oportunidad.
‘Erietta’ nos transporta a los años ochenta o noventa, tiempos sin móviles ni internet, donde las cartas eran la columna vertebral del vínculo humano. «Si vives solo el presente te vuelves loco», reflexiona Clara, recordándonos la importancia del equilibrio entre recordar nuestro pasado y soñar con el futuro.
Así es Clara Pastor: una observadora del mundo que encuentra belleza en lo cotidiano y se atreve a desafiar nuestras percepciones sobre el tiempo y las relaciones humanas. Mientras trabaja en su próxima novela, deja claro que cada historia tiene su momento preciso para surgir.

