El polifacético Benjamín Prado, conocido por su habilidad en la escritura de novelas, poemas y canciones, ahora se atreve con un nuevo reto: sus memorias. En su libro ‘Qué estoy haciendo aquí’ (Alfaguara, 2026), nos invita a adentrarnos en su vida y en la historia de la intelectualidad española durante más de cuatro décadas. Desde Rafael Alberti hasta Almudena Grandes, Prado pinta un retrato íntimo de los personajes que han marcado su trayectoria.
Una vida marcada por la suerte y el talento
Benjamín Prado nació en Madrid en 1961 y desde joven soñaba con ser poeta. Asegura que su camino ha sido un juego entre el azar y la actitud para aprovechar cada oportunidad que se le presentaba. Pocas personas pueden decir que tuvieron a Rafael Alberti como mentor; él lo tuvo, lo cual es una de sus grandes riquezas narradas en este nuevo libro.
A lo largo de sus páginas, Prado reflexiona sobre encuentros fortuitos con figuras como Joaquín Sabina o Luis García Montero. ‘Me gustaría traer a mi madre un rato’, dice cuando se le pregunta con quién querría compartir un café hoy. Su sinceridad resuena mientras recuerda cómo estas relaciones han moldeado no solo su carrera sino también su esencia como ser humano.
Pero al hablar sobre si ha encontrado respuesta a la pregunta del título, deja claro: ‘No es divertido si encuentras respuestas’. La incertidumbre, esa sensación nerviosa antes de subir al escenario o enfrentar el folio en blanco, es lo que mantiene viva la chispa de crear. Para él, cada forma literaria es igual de importante; no hay géneros menores cuando se trata de expresar verdades profundas.
Aún así, reconoce que escribir poesía siempre representa un desafío mayor: ‘Es difícil encontrar nuevas palabras o metáforas’. Pero eso no lo detiene; sigue buscando innovar y explorar nuevos caminos. En ese sentido, comparte una gran lección sobre la creatividad: ‘La rutina es el cementerio de los vivos’. Cada día debe ser una nueva aventura creativa para evitar caer en la monotonía.
Pese a reconocer toda la fortuna que ha tenido en su carrera literaria—desde conocer a las leyendas vivas del siglo XX hasta forjar amistades inolvidables—Prado enfatiza que nunca debemos dejar pasar las oportunidades. Sus memorias son más que anécdotas; son un homenaje a quienes marcaron su vida y enseñanzas sobre cómo vivir plenamente dentro del caos creativo.

