Antes de que su nueva novela vea la luz, David McCloskey se enfrenta a un ritual peculiar. Como exanalista de la CIA, cada vez que termina un manuscrito, sabe que debe enviarlo a una oficina concreta de la agencia para obtener el visto bueno. Y lo hace con una mezcla de nervios y resignación, porque sabe que esto será parte de su vida como escritor. Con ‘Langley, séptimo piso’, su última obra tras los éxitos ‘Estación Damasco’ y ‘Moscú X’, McCloskey nos sumerge en uno de los mayores temores del mundo del espionaje: ¿y si hay un topo ruso infiltrado en las altas esferas de la CIA?
Una historia inquietante
El autor, desde su rancho en Dallas, expresa con claridad el impacto devastador que tendría tener a un agente hostil dentro del sistema: “Esto pone a las instituciones patas arriba y las vuelve ineficaces”. En tiempos inciertos como los actuales, donde cada día parece traernos nuevas sorpresas geopolíticas, muchos encuentran refugio en novelas como esta; buscan respuestas o al menos entender mejor lo que está pasando.
En ‘Langley, séptimo piso’, Artemis Aphrodite Procter se enfrenta a un desafío monumental. Esta intrigante protagonista es todo lo opuesto al típico héroe: encantadora pero aterradora al mismo tiempo. “No sé si se llevarían bien o acabarían matándose”, bromea McCloskey sobre ella y el personaje que encarna el topo. Aunque es pura ficción, resulta tan plausible… ¿quién no podría imaginarse a alguien reclutado por potencias extranjeras logrando posiciones altas dentro de la CIA? La inestabilidad internacional está servida.
“¿La gran amenaza para Occidente? Sin duda”, señala McCloskey mientras recuerda las acciones rusas en Ucrania y Europa: sabotajes y asesinatos han dejado huella. A medida que avanza nuestra conversación, se siente claro que estas historias son más relevantes que nunca.
No obstante, no solo Rusia ocupa sus pensamientos. También tiene bajo la mira a China; según él, este país merece más atención narrativa. Con una visión única gracias a sus experiencias en Siria y operaciones encubiertas, ha sabido entrelazar elementos verídicos con ficción. Por eso muchos oficiales valoran sus libros; ven reflejado su trabajo en sus personajes.
Finalmente, reflexionando sobre cómo le va a la CIA bajo la administración Trump, McCloskey comparte opiniones encontradas: “Hay quienes piensan que las cosas van bien mientras otros ven politización e intimidación”. Pero lo cierto es que estos vaivenes dan pie para tramas llenas de acción e intriga literaria.
Así continúa este autor atrapado entre mundos reales e imaginarios; siempre buscando contar historias donde la frontera entre héroes y villanos nunca está del todo clara.

