Este domingo, el aire de Málaga se llena de intriga y reflexión con la presentación de ‘Asesinato en el molino del cura’, la última novela de la escritora gallega Arantza Portabales. En esta obra, que desvela los secretos más oscuros del pasado, nos encontramos nuevamente con la ex inspectora Iria Santaclara, quien se embarca en una investigación que la llevará al tranquilo pueblo de Loeiro. Aquí, una mujer llamada Alba busca respuestas sobre su propia historia marcada por el misterio.
Un eco del pasado que resuena en el presente
Portabales no solo se centra en los giros argumentales; también reflexiona sobre cómo recordamos o olvidamos lo que hemos vivido. La autora ha investigado a fondo sobre la memoria humana, incluso colaborando con profesionales como Sandra Oliveira, psicóloga de la Clínica Contigo de Vigo. «Quería dar un toque realista a mi narrativa», confiesa. Aunque confiesa que algunas licencias literarias son necesarias para dar vida a su relato, su objetivo es claro: presentar una historia auténtica y profunda.
A través de sus páginas, Arantza también aborda temas como el machismo y las opresiones sociales que han marcado a generaciones enteras. «Las mujeres siempre llevan esa carga pesada“, dice con firmeza. Nos transporta a épocas pasadas donde ser mujer significaba vivir bajo un estigma inquebrantable; una realidad que aún resuena hoy día. Es cierto, el machismo sigue presente y muchas veces lo olvidamos o preferimos ignorarlo.
Y mientras relata esta compleja trama entrelazada entre dos épocas diferentes, Arantza destaca una preocupación latente: la desaparición progresiva de la clase media. En sus palabras retumba un mensaje potente: «El interés por acabar con esta clase social ha llevado a muchos a vivir al borde del abismo». Nos alerta sobre un futuro incierto donde solo unos pocos tienen acceso a lo básico mientras otros luchan por sobrevivir.
No hay duda de que este libro es mucho más que una simple novela; es un espejo crítico de nuestra sociedad actual. En sus propias palabras: «La gente desesperada es maleable», apuntando así hacia un sistema que parece querer mantenernos atados al miedo y a la incertidumbre.

