En Madrid se está proyectando un documental que rescata la Barcelona de la postguerra, una ciudad vibrante y llena de vida que renació tras la muerte de Franco. ‘Ramblas’, dirigido por Joan Estrada y Manuel Iborra, es una mirada necesaria a esos años olvidados en los que el arte y la libertad florecieron como nunca antes. Este trabajo forma parte del ciclo ‘La memoria secuestrada’ en la sala Berlanga, donde podremos revivir ese espíritu rebelde hasta el sábado.
Una historia oculta
Aquel periodo fue una explosión artística sin igual. Desde los escenarios de Els Joglars hasta las noches locas en La Cúpula Venus, Barcelona se convirtió en el epicentro del cambio. Muchos artistas como Loles León o Santi Arisa dejaron su huella, creando un legado que aún resuena hoy en día. Pero lo curioso es que esta película verá la luz primero en Madrid, mientras que en su propia casa todavía queda mucho por hacer. Estrada nos cuenta cómo el gobierno de Jordi Pujol trató de borrar esa historia, dejando a muchos con una sensación amarga.
El documental ha sido realizado con gran esfuerzo y pasión; todos han colaborado sin cobrar un céntimo porque querían capturar esa esencia auténtica de los 70. “No quería dinero público”, dice Iborra, añadiendo que “todo se hizo a lo grande gracias a amigos y colaboradores”. De este modo, han logrado dar vida a unos recuerdos insólitos, donde cada testimonio cuenta una parte vital de esa lucha cultural.
A través de sus tres capítulos, ‘Ramblas’ promete sumergirnos en aquella Barcelona feroz y creativa donde anarquistas y comunistas coexistían. “Era más complicado aquí que durante La Movida madrileña”, asegura Estrada. Y no le falta razón: había algo especial en esos días llenos de creatividad e ingenio.
Sin embargo, esa chispa se apagó rápidamente cuando Pujol llegó al poder, cerrando locales y eliminando oportunidades para muchos artistas. La política tomó las riendas y el miedo se instauró nuevamente entre aquellos que buscaban expresarse libremente.
Así que no te pierdas ‘Ramblas’, porque nos recuerda lo importante que es preservar nuestra memoria cultural frente a quienes preferirían olvidarla. Aunque aún queda camino por recorrer para estrenar este documental en Cataluña, hay esperanzas: están buscando apoyo para llevarlo a las facultades universitarias.
Es momento de reconocer nuestras raíces culturales; después de todo, Madrid puede tener su parte roja encantadora, pero también debemos recordar qué significó realmente Barcelona para todos nosotros.

