La tarde se llenó de emoción en la Playa de Las Canteras cuando Quevedo decidió sorprender a sus seguidores con un evento que prometía ser inolvidable. La atmósfera, repleta de chiquillos y jóvenes expectantes, recordaba más a una noche de verano que a un día cualquiera de abril. Con toallas sobre la arena y latas de Tropical en mano, el ambiente estaba listo para lo que estaba por llegar.
A las 14:00 horas, el cantante grancanario lanzó una serie de historias en Instagram que encendieron la chispa del misterio. Un mapa y la intrigante frase «y en el cielo ocho estrellas brillarán» hicieron que cientos se aglomeraran alrededor de la Puntilla, mientras las nubes parecían apartarse solo para ellos. Los rumores no tardaron en florecer: desde chicos preguntando si vendría “en barco” hasta otros especulando sobre si haría su entrada triunfal surcando las olas en moto de agua.
Un espectáculo como nunca antes
Las hipótesis estaban al orden del día; todos querían ser parte del momento mágico. Carla y su grupo vaticinaban una actuación especial con alguna colaboración explosiva. “Este va a ser el disco del verano”, aseguraba Cristina entre risas. El ambiente vibraba entre camisetas que celebraban lo costero y deseos fervientes por escuchar algo nuevo.
Finalmente, cuando los drones comenzaron a elevarse dibujando palabras y figuras en el cielo, la multitud estalló de júbilo. Se leyeron mensajes como «Quevedo presenta» y hasta aparecieron imágenes icónicas como el Roque Nublo o el Teide. El clímax llegó con ‘Ni borracho’ resonando por toda la playa, justo antes de que sonara uno de los nuevos temas del álbum: una colaboración con Elvis Crespo que evocaba imágenes vibrantes de La Graciosa.
Cada palabra lanzada al aire era una promesa cumplida; Quevedo había logrado hacer sentir a sus fans parte fundamental del proceso creativo. Este despliegue no solo es un lanzamiento musical; es también un homenaje al pueblo canario que siempre ha estado ahí apoyándole incondicionalmente. Su música, cargada de referencias locales y ritmos pegajosos, sigue traspasando fronteras.

