El próximo concierto de Xanguito en el Pollença Fest no es simplemente otra fecha más en su calendario; es un momento lleno de significado, una frontera que marca lo que han sido y lo que están a punto de ser. La banda llega a esta cita con la clara sensación de que algo se cierra, pero también con la intuición de que una nueva etapa está por comenzar. «Siempre tiramos hacia adelante: este concierto es un puente entre dos etapas», comentan.
Un cambio necesario y natural
Este concierto no solo representa la despedida del universo de Bon Rotllo, el disco que ha acompañado al grupo en los últimos años, sino también una forma diferente de entender su proyecto y su vida. Al mismo tiempo, tendrán la oportunidad de compartir algunos temas nuevos que aún no han visto la luz, anticipando así el camino que vendrá.
El discurso del grupo está marcado por esta idea de transición. Hablan del evento como un espacio intermedio donde pasado y futuro coexisten. Hay nostalgia, sí, pero también una palpable expectación. Y sobre todo, existe el deseo de compartir este momento con su público, quien ha sido fundamental en su trayectoria.
Sin embargo, uno de los factores más relevantes en este punto de inflexión es el cambio interno dentro del grupo. La salida de Lluc ha marcado un antes y un después para ellos. Pero tranquilos, no se trata de una ruptura traumática; más bien es parte del ciclo natural del grupo. Ellos mismos aseguran que era una decisión discutida desde hace tiempo y ahora se ha llevado a cabo con total normalidad. La sensación general es renovadora: «La energía del grupo está mejor que nunca», afirman con orgullo.
A medida que se acerca este nuevo capítulo, Xanguito describe un periodo especialmente creativo donde las ideas fluyen a raudales y hay ganas reales por redefinir su sonido. Su espectáculo no solo será sobre nuevas canciones; será toda una propuesta escénica pensada para esta nueva fase.
En definitiva, estamos ante un Xanguito dispuesto a seguir creando desde la naturalidad y autenticidad; ellos mismos rechazan hacer música solo para encajar dentro de modas pasajeras. Aseguran que lo más importante es que cada canción sea honesta y refleje quiénes son realmente.
A medida que exploran sus raíces mallorquinas mientras apuntan hacia temáticas universales, parece claro: están listos para crecer sin perder lo esencial. Este balance entre identidad local y apertura mundial puede ser uno de los grandes retos (y oportunidades) en esta nueva etapa.
Así pues, el presente de Xanguito nos habla sobre transformación; dejan atrás algo significativo pero mantienen siempre la mirada firmemente dirigida al futuro.

