En una época donde la cultura Hip Hop comenzaba a echar raíces en Palma, un grupo de jóvenes decidía darle vida al breakdance en las plazas y parques de la isla. Este fenómeno cultural, que venía desde Estados Unidos y ciudades como Madrid, se convirtió en un verdadero grito de libertad para muchos.
Cartones y jams: el alma del movimiento
Con cartones extendidos sobre el suelo y el sonido vibrante de la música envolviendo el aire, esos chavales transformaban lugares como Plaza España o el Paseo Marítimo en auténticos escenarios improvisados. «Cualquiera puede bailar. Se necesita mucho ensayo», dice uno de los protagonistas del documental que ha rescatado esta historia. Y es que lo que realmente importaba era la comunidad, ese sentimiento compartido entre amigos que se reunían para dar rienda suelta a su pasión.
A menudo organizaban jams improvisadas, sumando no solo a b-boys, sino también a grafiteros y DJs locales. Así fue como construyeron una escena cultural que rápidamente se convirtió en un referente del Hip Hop balear. Como bien dicen, cuando hay amor por lo que haces, todo fluye.
El video destaca también cómo esos pioneros aprendieron sus movimientos imitando pasos de películas o grabaciones. Después de horas bailando en la calle, pasaban la gorra para juntar algo de dinero con el que irse a disfrutar de una hamburguesa. «No nos daba para mucho más», recuerda uno de ellos con una sonrisa nostálgica.
Con el tiempo, esa pequeña comunidad no solo mantuvo viva su pasión por el breakdance; también empezó a participar en campeonatos organizados en Palma. Lo increíble es que sentaron las bases para una cultura vibrante que aún sigue inspirando a nuevas generaciones hoy en día.

