En una tarde en la que el sol brillaba sobre Palma, el Mallorca recibió al Ceuta en un partido donde los locales se mostraron como auténticos dominadores desde el primer minuto. Con un resultado contundente de 3-0, los bermellones sumaron su segunda victoria consecutiva en casa, mostrando su ambición por alcanzar el ascenso directo.
Desde el inicio del encuentro, ambos equipos guardaron un respetuoso silencio de treinta segundos para solidarizarse con la situación que vive Ceuta. Tras este emotivo gesto, los jugadores del Mallorca se lanzaron a la ofensiva y pronto quedó claro quién era el dueño del campo. A pesar de tener una clara ventaja sobre su rival, pecaron de falta de puntería y no lograron aumentar la diferencia en la primera mitad.
Un partido marcado por la superioridad y la falta de acierto
Aunque los bermellones dominaron el juego y generaron varias ocasiones claras, les costó abrir el marcador. Adrián Fuentes tuvo una oportunidad dorada pero envió el balón fuera cuando solo necesitaba empujarla hacia dentro. Lo mismo ocurrió con Álex Sala tras un error defensivo del Ceuta. Sin embargo, fue un libre directo ejecutado por Sala lo que finalmente rompió el hielo; un gol que hacía justicia a lo visto hasta ese momento pero que aún dejaba cierta sensación de insatisfacción.
Tras ese primer gol, parecía que todo cambiaría. El Ceuta, ya arrinconado, comenzó a cometer errores tras errores. En la segunda parte llegó rápidamente el segundo tanto gracias a un potente disparo de Adri Fuentes que hizo vibrar a toda la afición mallorquinista. La celebración del delantero fue pura rabia acumulada; él lo necesitaba y nosotros también.
A partir de ahí, aunque Pablo Torre estuvo cerca de marcar otro más, las cosas se enfriaron en el campo. Los cambios realizados por Luis García parecían no lograr encender nuevamente el partido y ambos equipos parecían querer ponerle fin antes del pitido final.
Finalmente, Buksa selló la victoria con otro tanto más justo antes del final. Así cerró una jornada en Son Moix donde se vio claramente quién tenía las riendas del juego. Ahora queda trabajar para consolidar estas victorias y mejorar ante los próximos rivales; después de todo, siempre es más fácil aprender desde arriba.

