La noticia ha estallado como un trueno en la isla: Jan Virgili</strong} deja el Real Mallorca para fichar por el Brujas. Este joven extremo catalán se marcha tras una temporada en la que nos dejó destellos de su talento, pero que, lamentablemente, también se vio empañada por altibajos. El club belga ha activado su cláusula de rescisión, desembolsando 12 millones de euros, aunque al Mallorca solo le quedarán unos 7,2 millones después de que el Barcelona retenga el 40% de sus derechos.
Una despedida agridulce
La salida de Virgili marca un antes y un después para el equipo. Con él se va uno de los jugadores más desequilibrantes que hemos tenido en las filas bermellonas. Nombres como Pablo Ortells o Luis García, así como sus compañeros, no han escatimado en elogios hacia él, suplicando su permanencia tanto dentro como fuera del campo. Pero la realidad es dura: jugar en Segunda División no era algo que encajara en sus planes.
Aunque la oferta del Brujas implica pasar por una liga menos competitiva que las grandes del continente europeo, también le abre las puertas a una posible experiencia en la Champions League. Y con un contrato mucho más jugoso que el que tenía aquí, Virgili se lanza hacia nuevas oportunidades con la esperanza de dejar huella a nivel europeo.
Durante su estancia en el Mallorca, participó en 31 partidos de Liga y logró anotar dos goles. Si bien fue clave bajo las órdenes de Jagoba Arrasate, su papel se fue desdibujando con la llegada de Demichelis; alternó entre titularidades y suplencias al final del campeonato. Sin duda, será difícil olvidar a un jugador con tanto potencial y carisma como Jan Virgili.

