En el corazón de Palma, Son Moix se erige como el quinto estadio más grande de la Segunda División, con capacidad para 26.020 espectadores. Este feudo del Real Mallorca se sitúa solo por detrás de grandes como el Gran Canaria, Carlos Tartiere, El Molinón y José Zorrilla. En tiempos difíciles, cuando la ilusión parece haber tocado fondo tras el descenso, este estadio sigue siendo un símbolo de esperanza para los aficionados.
El nuevo entrenador, Luis García, ya ha dejado claro que la unión con la afición será crucial si quieren escalar a Primera. La fidelidad de los seguidores es una incógnita; aunque las cifras del pasado hablan de más de 22.000 abonados, ahora mismo es difícil imaginar que se repitan esos números. Hoy se lanza la campaña de abonados y todos estamos expectantes.
Un atractivo irresistible para los rivales
Visitar Son Moix será sin duda uno de los grandes alicientes para muchos equipos en esta temporada de Segunda. Con un ambiente vibrante y una historia rica en emociones, cada partido promete ser una fiesta donde los bermellones animan sin cesar a su equipo.
A pesar del panorama incierto y del miedo a lo desconocido, hay algo claro: el espíritu mallorquinista no se rinde. Y mientras haya vida en Son Moix, habrá esperanzas renovadas. Aquí esperamos que este sea el año del regreso triunfal.

