El sol brillaba con fuerza este miércoles en Palma, pero no solo por el buen tiempo. La llegada de Adrián Liso a la isla ha hecho que muchos corazones latan con emoción. Este joven extremo maño, que llega procedente del Zaragoza, aterrizó en el aeropuerto de Son Sant Joan para convertirse en nuevo fichaje del Real Mallorca. A su llegada, acompañado por su representante, dejó claro que se siente al cien por cien para saltar al campo este sábado contra el Valladolid, siempre y cuando el entrenador Luis García lo decida.
Aventura en un ambiente caótico
Liso llegó alrededor de las 17 horas y se encontró con un aeropuerto lleno de gente, todo debido al caos provocado por un eclipse. Pero ahí estaban Pablo Ortells y Sergio Marty, director deportivo y mano derecha respectivamente, para darle una calurosa bienvenida. Esas pequeñas cosas son las que hacen sentir a un jugador como en casa.
Antes de firmar oficialmente con el Mallorca, Liso deberá pasar unas pruebas médicas. Sin embargo, no es solo una firma más; este club tiene una historia que atrae a los jugadores. “No me costó nada decidirme”, decía el futbolista mientras recordaba cómo un aficionado bermellón lo animó desde la terminal.
Sobre si había tenido ocasión de hablar con Luis García, admitió que todavía no habían tenido ese primer contacto. Por otro lado, la negociación no fue sencilla; aunque él deseaba quedarse en la isla, el interés del Venezia complicó las cosas y obligó al Mallorca a ajustar su oferta final.
A pesar de todo esto y gracias a un acuerdo entre ambos clubes que incluye una opción de compra obligatoria si se logra ascender, la llegada de Liso nunca estuvo realmente en peligro. Al fin y al cabo, este chaval priorizaba seguir su carrera aquí en España.

