El Mallorca no está para dramas. Tras haber caído de la Primera División, perder el tiempo en negociaciones sin rumbo es lo último que necesitamos. Es crucial resolver los temas complicados pronto, aunque eso no significa que el club no deba luchar por sus intereses económicos. La realidad es que el romanticismo ha quedado atrás en el fútbol; ahora es más cuestión de números.
Muriqi, una leyenda a punto de marcharse
Muriqi ha dejado huella en el equipo, y aunque su descenso este año haya sido doloroso, su profesionalidad es indiscutible. Con 22 goles esta temporada, está claro que él y sus agentes están buscando nuevos horizontes. Pero seamos realistas: quien más necesita que Muriqi se vaya es el propio Mallorca. La situación financiera del club depende de esa venta para poder planear un proyecto sólido y recuperar la categoría en menos de un año.
No hay manera de cubrir su salario ahora mismo; simplemente no es viable. Así que tenemos que hacernos a la idea de que su gol ante el Oviedo podría ser el último con nuestra camiseta. Y no solo él, Samu Costa también tiene mucho cartel y probablemente seguirá sus pasos.
Me sorprende ver cómo clubes de la Premier League, con dinero por doquier, aún no han hecho movimientos concretos para fichar al kosovar. Su prestigio sigue intacto en Turquía, y sería un cierre perfecto a su carrera si ficha por un grande allí. Sin embargo, creo sinceramente que aún puede aspirar a más en cuanto a competitividad deportiva.
La dirección deportiva liderada por Pablo Ortells y con Martín Demichelis al mando tiene una oportunidad dorada para construir un equipo competitivo y buscar ese ansiado ascenso. Algo ha fallado en Son Moix, pero Andy Kohlberg les da la oportunidad de corregir este fracaso en menos de un año… y lo triste es que será sin Muriqi.

