En la calidez de Son Moix, donde la afición siempre se hace sentir, Vedat Muriqi compartió sus pensamientos después del empate 1-1 del Mallorca frente al Villarreal. Con sinceridad en su voz, el delantero kosovar admitió que este punto sabe a poco. Sin embargo, también valoró la lucha del equipo tras empezar perdiendo ante un rival que está en lo más alto de la tabla.
La búsqueda de una victoria
«Estamos en el tramo final de la temporada y este era un partido clave en casa», comentó Muriqi. La ambición desbordante del jugador se hacía evidente cuando añadió: «Esperaba mucho más, ¡una victoria!». La decepción por no haber podido regalarle un triunfo a los seguidores era palpable. Pero Muriqi no dejó pasar la oportunidad para destacar el mérito de haber sumado un punto contra un Villarreal ya clasificado para Champions.
«No hay vuelta atrás ahora», reflexionó con sinceridad. A pesar de las adversidades y las dificultades físicas que habían sufrido durante el encuentro, él veía ese punto como un pequeño alivio en medio de la tempestad. En fútbol, cada unidad cuenta y todos sabemos que estamos peleando por algo más grande.
Muriqi también hizo una pausa para agradecer a los hinchas que llenaron las gradas antes del partido y empujaron al equipo con su energía inagotable: «Siempre están con nosotros. Aunque ahora nos esperan dos partidos fuera de casa, espero que podamos conseguir victorias y volver aquí en la última jornada para darles una alegría». Una alegría muy merecida para una afición que nunca deja de apoyar.
A medida que hablaba sobre los problemas físicos del equipo debido al intenso calor y el estado del campo, su tono se tornó más preocupado: «A Pablo lo vi salir con calambres y no sé qué les pasó a los demás. Hacía mucho calor; es complicado jugar así». Sin embargo, cerró con optimismo: «Hay que cuidarse bien y prepararnos para las últimas batallas». Así es como se siente el corazón del Mallorca; luchando hasta el final.

