Es fácil ser aficionado de los grandes equipos, ¿verdad? Siempre están en la pelea por títulos y gloria. Pero aquí, en Mallorca, conocemos otras emociones más auténticas, como esa sensación de conseguir una permanencia o un ansiado ascenso. Sí, hemos ganado algún que otro trofeo, pero esta temporada está siendo un espectáculo puro, y no precisamente por el lujo de las alturas.
Una liga emocionante hasta el final
A medida que nos acercamos al desenlace de la liga, el drama se intensifica. Antes dábamos por muertos a equipos como Oviedo y Levante, mientras que la lucha por ese tercer puesto era cosa del Elche y nosotros. Pero sorpresa: ahora todos han empezado a ganar. Oviedo, Levante, Elche… ¡y nosotros! Lo que parecía una fiesta entre pocos se ha convertido en un baile donde Valencia, Sevilla y otros también están en juego. Y sí, solo puede quedar uno; si Levante y Oviedo logran salir del atolladero, quizás otro se sume a esta locura.
Mientras tanto, lo de arriba es predecible; es aquí abajo donde está la verdadera batalla. Estamos ante un final de temporada apasionante y sufridor que nos hará morder las uñas. No me olvido tampoco de la Segunda División; entre el segundo clasificado y el séptimo hay solo cuatro puntos. ¿Alguien dijo emoción? ¡Que vengan los juegos!
Las emociones que estamos viviendo son distintas, pero eso no significa que sean menos intensas. Nos espera un cierre de temporada digno de recordar.

