Hoy, el corazón de la afición mallorquinista está de luto. Joan Morey, conocido como el abonado número 1 del Real Mallorca, nos ha dejado y con él se va un trozo de nuestra historia. Desde que entró en el mundo del fútbol con apenas 13 años, su vida estuvo marcada por la pasión que siente por este club. Vivió momentos de gloria y también tiempos difíciles, pero siempre mantuvo su amor incondicional por los colores rojo y negro.
Un legado imborrable
Morey no solo fue un aficionado más; era un símbolo. Su carnet número 1 lo llevaba con orgullo, recordando cada partido desde el antiguo estadio Lluís Sitjar hasta nuestro actual hogar en Son Moix. En ese emotivo reportaje titulado Memoria y pasión: una charla entre históricos, tuvo la oportunidad de compartir recuerdos con el exjugador Joan Forteza. Juntos revivieron momentos únicos, como aquel primer gol del Mallorca en Primera División allá por 1960.
No olvidemos cómo relató aquellos episodios inolvidables: el ascenso a Primera División en 1983 o esa mágica noche de San Juan en 2019 que describió como “el momento más emocionante” de su vida como aficionado. Su capacidad para narrar medio siglo de historia mallorquinista es algo que jamás podremos olvidar.
El club ha querido rendir homenaje a su figura destacando que “su entrega superó la barrera generacional”, siendo un ejemplo claro de amor y fidelidad hacia los colores. Aficionados, jugadores y directivos comparten esta profunda tristeza ante la pérdida de un verdadero mallorquinista cuya presencia siempre hizo brillar más al club cada temporada en las gradas.
A toda su familia y amigos les enviamos nuestro más sentido pésame. Joan Morey será recordado no solo por sus historias y recuerdos, sino también por ser parte fundamental de lo que hoy somos como comunidad futbolística.

