En el ambiente se respira tensión y emoción. El Palma Futsal está a un paso de una nueva final de Champions, donde se enfrentará nuevamente al Sporting de Portugal. Este rival ya les hizo sufrir en la final del 2023 y en las semifinales del año pasado. A pesar de los cambios que han vivido, Antonio Vadillo tiene claro que la clave está en ser ellos mismos para no repetir lo que ocurrió en esa semifinal del viernes.
Un desafío mental y físico
Vadillo reflexiona sobre cómo su equipo se dejó llevar demasiado por el rival, permitiendo que el partido se desarrollara a favor de los portugueses. No obstante, reconoce la calidad del Sporting, al que no duda en señalar como un equipo «muy compacto» e incluso uno de los más completos del mundo. Con una base sólida construida a lo largo de los años, saben muy bien cómo manejar estas situaciones.
Aun así, el entrenador es consciente de la dificultad que tienen por delante. Para poder hacerles frente, el Palma necesita dar su mejor versión esta temporada; un reto titánico pero no imposible. La remontada épica del último partido –tras ir perdiendo 1-6– demuestra que el nivel anímico puede ser determinante cuando se trata de enfrentar adversidades. «La mirada de mis jugadores decía todo; había fe y ganas», expresa Vadillo con orgullo.
A medida que se acerca este nuevo desafío en la final four, él señala que hay mucha más complejidad para acceder a la Champions desde la liga española, donde cada vez es más difícil destacar. Solo los campeones pueden llegar allí y mantenerse durante años es un logro digno de reconocimiento. En sus palabras finales destaca: «Lo conseguido hasta ahora pone en valor todo el esfuerzo detrás». La afición espera ansiosa ese choque vibrante.

