En una velada que quedará grabada en la memoria del boxeo balear, Stephanie y Elvis Sangou se alzaron con sendas victorias en el Trui Teatre. El ambiente estaba cargado de emoción y expectación, y no era para menos: el deporte está viviendo un auténtico renacer en nuestras Islas, gracias a eventos que parecen sacados de una película.
Un KO fulminante y un despliegue de talento
El combate de Stephanie llegó antes de lo previsto, tras un impresionante KO propinado por Satymbaev a Bonnín. Con el tiempo extra disponible, era su turno de brillar. Desde el primer asalto, quedó claro quién dominaba el ring. A pesar de la experiencia de su rival, Barnes, Stephanie desplegó una serie de combinaciones rápidas que dejaron a la inglesa buscando cómo defenderse. En un intento desesperado, incluso recurrió a movimientos más propios de la lucha libre, pero nada pudo detenerla.
A medida que avanzaban los asaltos, se hacía evidente la superioridad de Tutú, como le llama cariñosamente su padre. Con cada golpe lanzado por Stephanie, la presión sobre Barnes aumentaba hasta convertirla en su saco de boxeo personal. Finalmente, fue el árbitro quien decidió parar la pelea en el sexto round; una victoria más que merecida para nuestra heroína local.
Poco después fue el turno de Elvis. Su combate también terminó antes del tiempo esperado; Semmo no tuvo oportunidad frente a un Volincuks que no estaba a la altura. Elvis mostró una estrategia meticulosa desde el inicio y finalizó a Manuel de Jesús Julio Pérez con un gancho al bazo en el segundo asalto. Este encuentro parecía más bien una masterclass del mallorquín.
Ambos hermanos siguen sumando victorias mientras entregan su corazón al boxeo; están haciendo historia por todo lo alto y poniendo al deporte balear en lo más alto del podio. No hay duda: estamos ante unos representantes excepcionales que han hecho vibrar al público. Y así respira tranquilo nuestro boxeo local; con ellos, tenemos futuro.

