El mar en Mallorca llora la pérdida de uno de sus grandes héroes: Xisco Estarellas Martorell, conocido cariñosamente como el ‘Capitán Tormenta’. Nacido en Palma en 1939 y fallecido recientemente, su partida deja un vacío enorme en el corazón de quienes lo conocieron. No solo fue un navegante excepcional, sino también una figura que supo transmitir su amor por el océano a generaciones enteras de regatistas.
Un legado que perdura
El Real Club Náutico de Palma, donde Xisco dejó su huella indeleble, emitió un comunicado que decía: «Con la desaparición de Xisco Estarellas, el club pierde a uno de sus socios más carismáticos». Y es que él vivió cada ola y cada brisa con una pasión desbordante. A los doce años ya estaba compitiendo en regatas de vela latina. En los años sesenta, se alzó como campeón de España en la clase Crucero, navegando junto al célebre Quico Llompart en el velero Omi.
Pero lo que realmente marcó su carrera fueron los grandes desafíos. Cumplió su sueño de dar la vuelta al mundo a bordo del Sirah cuando ya había pasado la barrera de los 60 años. Ese espíritu aventurero no solo lo llevó a surcar océanos; también le permitió hacer travesías memorables por el Atlántico antes de embarcarse en su viaje más ambicioso.
En octubre de 1997, acompañado por sus dos hijos, zarpó desde ‘su’ Real Club Náutico rumbo a Gibraltar y luego al Atlántico. Desde allí navegaron hacia lugares tan exóticos como las Islas Galápagos y Phuket. Fueron 22 meses llenos de aventuras y retos; incluso tuvieron un encuentro cercano con una ballena dormida. Regresaron triunfantes a Mallorca en junio de 1999.
Xisco Estarellas no solo se despide como un gran navegante; deja tras él una estela brillante llena de historias que compartía generosamente con todos los que tuvieron la suerte de conocerlo. Su legado sigue vivo entre nosotros y siempre recordaremos al ‘Capitán Tormenta’, quien hizo del mar su hogar y su pasión eterna.

