Las pistas de la Fórmula 1 están a punto de vivir un cambio significativo. A partir de 2027, los grandes premios verán reducida su distancia, pasando de más de 305 kilómetros a poco más de 290. ¿La razón? Un nuevo reglamento que afecta el equilibrio entre el motor térmico y el eléctrico. Ahora será del 52/48, lo que implica un mayor consumo de gasolina en cada vuelta y, sin duda, un reto para los pilotos.
El dilema del ahorro y el espectáculo
Imagínate la escena: coches que tienen que reducir su velocidad en plena recta porque se quedan sin energía eléctrica. Eso es lo que queremos evitar, sobre todo tras haber visto ese ‘clipping’ o ‘superclipping’ en circuitos como Suzuka o Spa este año. La FIA y todos los equipos han decidido que recortar distancias es la solución más lógica para mantener la emoción y no ver a los pilotos sobreviviendo en modo ahorro.
Aún hay quien podría pensar que sería mejor aumentar la capacidad de los depósitos de gasolina, pero eso choca con las limitaciones presupuestarias y la necesidad de muchos equipos por mantener sus chasis actuales hasta 2026. La realidad es compleja: si no se recortan las distancias, podríamos estar ante otro menoscabo al espectáculo tan querido por nosotros.
Así que ya está decidido; esta medida se incorporará al reglamento deportivo para dentro de dos años. Y solo Mónaco quedará al margen con su propia limitación debido a su naturaleza particular. Mientras tanto, nos queda esperar cómo evolucionan estos cambios y qué sorpresas nos traerá el futuro del automovilismo.

