El Gran Premio de Aragón ha sido testigo de una hazaña emocionante. Máximo Quiles, el joven piloto murciano, se ha alzado con la victoria en Moto3 tras un regreso impresionante después de pasar por quirófano hace apenas tres semanas. Su clavícula rota no fue suficiente para frenar su ambición y determinación; ¡vaya manera de demostrarlo! Después de perderse Silverstone, regresó como un torbellino a Motorland, donde no dejó margen para que sus rivales respiraran.
Un comienzo lleno de tensión
Las condiciones eran perfectas: sol radiante y temperaturas agradables que hacían vibrar a los aficionados. En la parrilla, Almansa controlaba desde la pole mientras Quiles acechaba. Pero este último tenía claro que no iba a dejar que nadie se escapara; así que tomó la delantera rápidamente. La carrera se convertía en un espectáculo constante, con adelantamientos y estrategias volando por los aires. Quiles estaba decidido a mantener su posición y lo hizo con valentía.
A medida que avanzaban las vueltas, Maxi comenzó a tomar el control. A falta de siete giros para el final, decidió dar un golpe sobre la mesa y superó a Almansa justo después de cruzar la meta. “Sabía que debía aprovechar cada oportunidad”, comentó después. Y vaya si lo hizo; mantuvo su distancia pese a los intentos desesperados del resto por alcanzarlo.
Al final, aunque Almansa apretó los dientes e intentó recortar distancias, no hubo forma de detener al líder del campeonato. Con una décima de ventaja en el giro final, Quiles selló su séptima victoria del año y se reafirmó como el rey de Moto3.
La alegría era palpable en el podio mientras él dedicaba su triunfo a los fisioterapeutas que le ayudaron en su recuperación: “No puedo creerlo, hace dos semanas estaba luchando por mover mi brazo”, decía emocionado. Por otro lado, Almansa quedó frustrado pero resolutivo: “Hoy esperábamos más; di todo lo que pude”. Sin duda, una jornada llena de emociones contrastantes.

