La escena estaba marcada por la tensión y la emoción del Gran Premio de Mónaco. Fernando Alonso, todo un héroe para Aston Martin, había logrado sumar un punto valioso; mientras tanto, Lance Stroll se encontraba en el lado opuesto de la balanza. El canadiense no pudo completar la carrera debido a un accidente que dejó a todos con la boca abierta. Circulando en el puesto 16 y a 18 segundos de los puntos, Stroll se estrelló contra el muro en una curva crítica.
Un motor que juega malas pasadas
Al finalizar la prueba, Lance no tuvo reparos en señalar directamente al motor Honda como el culpable de su percance. «Estábamos cerca del final y hemos tenido problemas con el freno motor durante toda la carrera. En algunas curvas empuja, en otras tira… ¡es un auténtico caos! En esa vuelta me empujó contra el muro como si estuviera acelerando al cincuenta por ciento», explicó con frustración.
Cuando le preguntaron sobre las condiciones del asfalto, que otros pilotos habían mencionado previamente, Stroll fue claro: «No creo que eso haya sido el problema; simplemente fue el motor quien me lanzó contra el muro, casi como si se hubiera atascado». Mientras tanto, su compañero Alonso ya había tenido sus propios desafíos con el AMR26 durante el fin de semana.
Aunque algunos apuntan a que los problemas podrían estar relacionados con la caja de cambios, Pedro de la Rosa, embajador de Aston Martin, ofreció otra perspectiva: «Lance iba muy rápido. Su salida solo demuestra lo tenaces que son nuestros pilotos; incluso enfrentándose a un coche complicado y con inconsistencias en las curvas, ambos estaban llevando sus monoplazas al límite». Así es como está este deporte: lleno de riesgos y sorpresas.

