El Gran Premio de Hungría está a la vuelta de la esquina y Lewis Hamilton llega con una mezcla de autocrítica y optimismo. Tras un fin de semana complicado en Spa, donde un error en los libres le costó caro, el piloto británico se muestra decidido a dejar atrás las penas y enfocarse en lo que viene. “Sé que tengo que dar lo mejor de mí en Budapest”, dice, dejando claro que no se va a rendir fácilmente.
De errores y lecciones aprendidas
El accidente del sábado pasado fue un punto de inflexión para él. Con prisa por llegar a la qualy, Hamilton perdió el control del coche. “Esa falta de confianza me hizo perder posiciones”, reconoce, mientras recuerda cómo su cuarto lugar en la parrilla podría haber sido mucho mejor si no fuera por ese pequeño desliz. En carrera, un toque con Russell sumó otra penalización a su lista ya complicada.
A pesar de todo, no pierde la esperanza. De hecho, mira hacia adelante con ilusión: “Hungría ha sido buena para nosotros; es una pista donde hemos logrado cosas grandes antes”. Y aunque sabe que su rivalidad con Mercedes sigue siendo feroz, confía en que su equipo ha hecho mejoras significativas al coche.
“Los chicos están haciendo un gran trabajo introduciendo novedades cada fin de semana”, señala entusiasmado. La evolución del SF-26 parece ir por buen camino y eso le llena de optimismo. “Quiero luchar por esa victoria”, afirma convencido. Con cada paso dado hacia adelante y cada error asumido como una lección valiosa, Hamilton nos deja claro que todavía tiene mucho que ofrecer esta temporada.

