El Real Madrid se presentó en la histórica Atenas con un objetivo claro: seguir sumando triunfos en su camino por la Champions. En esta ciudad, donde la democracia nació entre templos que aún reflejan su grandeza, el equipo de Mourinho se dispone a darlo todo, aunque el reloj marque una hora poco habitual para ellos: las 18:45, cuando el sol brilla intensamente sobre la Acrópolis.
Una cita crucial
Los blancos llegan lanzados, con la moral por las nubes después de varias victorias. Es más que un partido; es una oportunidad para demostrar que están hechos de otra pasta. Todos los ojos están puestos en cómo se desenvuelven los jugadores en este escenario tan emblemático. Sin duda, el ambiente promete ser electrizante.

