El pasado sábado, el Castilla se lució en su casa, el Estadio Di Stéfano, al vencer por 2-0 al Cartagena. En un arranque fulgurante, Pol Fortuny y Ciria se encargaron de marcar la diferencia en los primeros 17 minutos del partido. Con esa energía contagiosa que solo se vive en casa, el filial blanco demostró que puede seguir siendo un fortín imbatible.
Un inicio arrollador que ilusiona
No había lugar para sustos un 31 de octubre. La afición esperaba ver a sus jóvenes talentos recuperar la senda de la victoria y lo hicieron con creces. Desde el pitido inicial, los jugones mostraron su calidad y verticalidad. Pol Fortuny abrió el marcador con un desmarque magistral tras recibir un pase diagonal perfecto de Leiva. Apenas cinco minutos después, Ciria dejó a todos boquiabiertos con un golazo que hizo vibrar a las gradas; una carrera poderosa culminada con un golpeo impresionante que chocó contra ambos palos antes de entrar. ¡Eso sí es saber cómo marcar!
A medida que avanzaba el encuentro, la solidez del equipo era evidente. La dupla aragonesa formada por Cestero y Roberto Martín dominaba el centro del campo sin dejar respirar a sus rivales. Aunque hubo momentos de tensión, como cuando se anuló un gol a Marcos Moreno por una falta previa, el equipo supo mantener su ventaja sin mayores complicaciones.
En la segunda parte, aunque el Cartagena intentó acercarse al marcador acumulando saques de esquina e intentando presionar la portería defendida por Javi Navarro —quien tuvo intervenciones clave—, no lograron inquietar al Castilla más allá de algunos sustos menores.
Al final del día, este triunfo reafirma al Castilla como uno de los mejores equipos locales en la competición. Con 12 puntos conseguidos en casa de sus 15 totales, es difícil no soñar con lo que viene si siguen jugando así.

