Francesco Totti, el eterno capitán de la Roma, ha compartido momentos que desgarran el corazón en la presentación de su autobiografía ‘Oltre’ en el Teatro Brancaccio. Frente a amigos entrañables como Candela, Max Biaggi y Arianna Mihajlovic, así como un mar de seguidores romanistas, Totti no pudo contener las lágrimas al rememorar su salida del fútbol y la difícil relación con sus hijos tras separarse de Ilary Blasi.
Una partida que dolió como una muerte
Totti comenzó hablando sobre lo que significó dejar la Roma. «Dejar la Roma fue como una muerte; me sentí perdido», confesó con sinceridad. Fue un momento forzado que nunca deseó, pero sabía que todo tiene su fin. En ese instante, se sintió despojado de algo fundamental. Reflexionando sobre sus pérdidas más cercanas, Totti reveló que el pensamiento sobre la muerte lo acecha cada día: «No solo pienso en dejar el fútbol, sino también en perder a aquellos que amo».
El recuerdo de su padre y un amigo querido como Mihajlovic le pesa mucho últimamente; y es que esas despedidas dejan marcas imborrables. Con voz temblorosa explicó cómo fue perder a su padre: «Es un dolor indescriptible. Solo yo sé cuánto sufrí entonces y cuánto sigo sufriendo».
En medio del evento, Totti también se refirió a sus hijos Isabel, Chanel y Christian, quienes se encontraban en primera fila junto a Noemi Bocchi. Con palabras llenas de anhelo por recuperar el vínculo familiar, expresó: «Soy su padre y merezco respeto. Aunque he sido crucificado por mi separación, espero que con los años comprendan mi verdad».
A través de una perspectiva conmovedora y cargada de emoción, Totti anhela restablecer esos lazos familiares rotos porque siempre será un padre preocupado por sus enseñanzas y valores. «Lo hecho está hecho; ya no hay vuelta atrás», dijo entre lágrimas. Pero también dejó claro que todavía hay muchas cosas bellas por vivir juntos.
Sobre un posible regreso al club donde forjó su leyenda, lamentó no haber recibido ninguna llamada en años: «Nunca me han contactado desde hace siete u ocho años», manifestó con cierta tristeza mientras los aficionados coreaban: «¡Tú eres la Roma!» Al final del día, Francesco sigue siendo parte innegable del alma romana.

