El FC Barcelona no pudo regresar a casa tras su encuentro en Sevilla, y la situación no fue precisamente la más cómoda. La expedición, que esperaba volar de vuelta a Barcelona después del partido, tuvo que resignarse a pasar la noche en un hotel sevillano debido al fuerte temporal que azota diversas regiones de España.
Imaginemos la escena: los jugadores ya acomodados en el avión chárter, listos para despegar desde el aeropuerto San Pablo. Pero, ¿qué ocurrió? El despegue se retrasaba una y otra vez, mientras los minutos se convertían en horas de espera angustiosa. Tras más de dos horas a bordo buscando una autorización para volar que nunca llegó, finalmente el club comunicó la cancelación del vuelo mediante un mensaje en X cerca de las dos de la madrugada.
Una noche inesperada antes de una semana clave
Esta odisea aérea se produce en un momento crítico para el equipo dirigido por Hansi Flick. En Cataluña, ya había señales claras del peligro: Protección Civil había activado las alarmas ante previsiones de lluvias torrenciales capaces de acumular hasta 100 litros por metro cuadrado. Ahora, con esta alteración en sus planes justo antes de un importante compromiso europeo contra el PSG y otro clásico frente al Real Madrid en LaLiga, los jugadores deben adaptarse rápidamente a lo inesperado.
Es evidente que este cambio radical puede afectar su preparación. Como bien dijo Hansi Flick sobre Lamine Yamal: “Era necesario hacer cambios”. La situación pone aún más presión sobre un equipo que ya afronta desafíos importantes en su calendario.

