Gerard Piqué no ha perdido la fe en su proyecto en Andorra. A pocos días de que el equipo debute en casa ante el Ceuta, el máximo accionista del club tricolor se muestra entusiasmado y firme en su compromiso. «El Andorra es mi casa», dice, mientras recuerda que aún están a medio camino para alcanzar sus objetivos. Sin embargo, no pierde la mirada en grande: «Algún día se escuchará aquí el himno de la Champions».
La ambición por bandera
Piqué sabe que este año las cosas han cambiado. Ya no es un jugador activo y puede dedicar más tiempo a sus sueños futbolísticos. «Estoy en una etapa de mi vida donde me puedo organizar mejor», confiesa. Pero eso no significa que se marque metas inalcanzables; ser realista es parte del juego. Aunque reconoce que los playoffs podrían ser un objetivo un poco exagerado, también afirma que “no nos ponemos límites” cuando hablamos de ambición.
A pesar de las dificultades, el exfutbolista del Barça está convencido de tener un gran equipo entre manos. «Hemos hecho un buen trabajo para reemplazar a jugadores importantes», destaca, refiriéndose a aquellos que han dejado huella como Josep Cerdà o Dani Villahermosa. Su confianza en la plantilla es palpable: «Estamos seguros de que vamos a rendir igual o incluso mejor este año».
Y hablando de futuro, Piqué tiene claro que hay talento joven esperando brillar. No señala nombres específicos; prefiere hablar de una nueva generación dispuesta a dar sorpresas y seguir los pasos de los grandes referentes del pasado.
Además, uno de sus principales objetivos es acercar al equipo a la afición. Con más de mil abonados ya, aspiran a alcanzar los 2.000 y animan al público para llenar las gradas este fin de semana.
Aunque existen ciertos trámites pendientes para inscribir nuevos jugadores antes del debut, Piqué se muestra optimista: «Esperamos que todo esté listo para el sábado».
Por último, habla sobre lo esencial: crear un sentimiento especial entre los futbolistas hacia el club. Para él, cada jugador debe sentir que estar en Andorra significa algo único y valioso: “Necesitamos jugadores comprometidos”, concluye con determinación.

