En un encuentro que no deslumbró pero sí dejó destellos de esperanza, el Ajax se impuso al PEC Zwolle por 0-2, comenzando así la temporada con buen pie gracias a dos goles clave. La estrella del partido fue, sin duda, Ter Stegen, quien demostró que todavía tiene mucho que ofrecer tras sus años en el Barcelona. Con Míchel al mando en su primer partido oficial, el equipo tuvo que lidiar con momentos difíciles, pero la victoria estaba al alcance.
Míchel da sus primeros pasos
A pesar de las ausencias notables en el once inicial, como Mika Godts a punto de ser traspasado al PSG, el Ajax salió decidido a hacer valer su juego. Desde el comienzo intentaron tomar la iniciativa y dominar el balón, aunque los intentos fueron más bien esporádicos. Los jóvenes talentos como Ouazane mostraron chispa individual, pero el peligro real brillaba por su ausencia.
El equipo sufría cada vez que perdía la posesión y Ter Stegen tuvo que intervenir con reflejos felinos para salvar una ocasión clara de Tobias Sommer. Ese momento recordó a todos por qué fue considerado uno de los mejores porteros del mundo.
Con un jugador menos en la segunda mitad tras la expulsión de Floranus del PEC Zwolle, las cosas comenzaron a despejarse para el Ajax. Míchel decidió introducir a sus mejores hombres y pronto veríamos cómo esa decisión cambiaría el rumbo del partido: Mokio abrió la lata con un golazo desde fuera del área y Brandt sentenció poco después ya en tiempo añadido.
La temporada promete emociones fuertes y muchos desafíos para este Ajax renovado. Ahora todos están pensando en darlo todo ante Shelbourne en la próxima ronda de Conference League. El camino apenas comienza y hay mucha tela que cortar.

