El Athletic Club ha comenzado su pretemporada con un tropiezo inesperado. En su primer amistoso internacional bajo la dirección de Terzic, los leones no lograron brillar y cayeron ante el Olympique de Marsella. Este encuentro, que prometía ser una buena prueba para los rojiblancos, se convirtió en una lección amarga. Tras unos días de partidos contra rivales menores, la realidad del equipo salió a la luz: el camino hacia la forma óptima aún es largo.
Un inicio complicado
Apenas habían pasado diez minutos cuando Gomes puso por delante al OM, aprovechando un desliz defensivo del Athletic. La jugada empezó con una pérdida absurda en campo rival que dejó a Padilla sin opciones. A pesar de este golpe inicial, el Athletic encontró algo de ritmo después de la charla motivacional durante la pausa de hidratación. Fue entonces cuando Rincón y Guruzeta combinaron para que Iñaki Williams rematara al arco; aunque De Lange evitó el tanto, Sancet estuvo atento y empató el partido. Era un momento perfecto para levantar el ánimo, pero solo cinco minutos más tarde, Paixao volvió a golpear con otro gol.
Tras el descanso, ambos equipos mostraron mayor intensidad y espacio en el campo. Sin embargo, las acciones del Athletic carecían de precisión y conexión. El OM no perdonó y sentenció el encuentro en los últimos minutos gracias a un buen gol de Mmaddi que selló su victoria 3-1.
En definitiva, esta derrota deja mucho que reflexionar para los leones antes del crucial partido contra Atalanta el viernes. La afición espera ver cómo sus jugadores aprenden de este revés para afrontar lo que viene con más fuerza.

