La noche del sábado se tornó oscura en Argentina, donde la pasión por el fútbol se vio empañada por la tragedia. En medio de los festejos tras la victoria de la selección argentina, liderada por Lionel Messi, dos vidas se apagaron trágicamente. La alegría desbordante que envolvía a Buenos Aires y otras ciudades se vio abruptamente interrumpida.
Un infarto y un tiroteo
En pleno encuentro, un hombre de 51 años sufrió un infarto y falleció mientras miles vibraban con cada jugada. Pero eso no fue todo; en San Francisco, Córdoba, un joven de apenas 20 años fue víctima de tres disparos en la espalda durante las celebraciones. Testigos relatan cómo el pánico se apoderó de los presentes al escuchar los disparos en medio de una multitud eufórica.
Las emergencias tuvieron que movilizarse rápidamente; al menos seis personas más requirieron atención médica tras el encuentro. Afortunadamente, ya están fuera de peligro. La Policía investiga lo ocurrido y apunta a que este último incidente podría ser un ajuste de cuentas.
A medida que el país celebra su paso a las semifinales del Mundial 2026, también enfrenta episodios lamentables como este, justo cuando nos preparábamos para un duelo simbólico contra Inglaterra. Ese cruce nos recuerda viejas heridas y rivalidades históricas que reviven cada vez que nuestros equipos se encuentran en la cancha.

