Mientras la selección argentina se lanza a la conquista del bicampeonato en el Mundial 2026, tras un triunfo de infarto contra Egipto, una sombra inquietante se cierne sobre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Y es que, como si no hubiera suficiente drama en el terreno de juego, el FBI ha comenzado a indagar las finanzas de esta entidad, presidida por Chiqui Tapia. Según ha revelado el diario La Nación, fiscales y agentes federales están tomando testimonios para entender cómo han manejado unos 300 millones de dólares en suelo estadounidense.
Un entramado financiero bajo la lupa
Aquí es donde entra en juego TourProdEnter LLC, una empresa gestionada por Javier Faroni y su esposa Erica Gillette. Esta firma ha estado al mando del cobro de contratos comerciales internacionales de la AFA, abarcando acuerdos con grandes marcas como Adidas y Warner. La documentación revisada indica que al menos 260 millones de dólares han pasado por cuentas abiertas en entidades financieras como Citibank y JP Morgan. Sin embargo, solo una fracción puede vincularse a gastos operativos claros. Lo más alarmante son los 57 millones restantes, que aún están bajo investigación respecto a su origen y destino.
A pesar de que esta pesquisa comenzó a tomar forma durante 2025, no fue hasta este año cuando realmente cobró impulso gracias a nuevas evidencias y las denuncias del empresario Guillermo Tofoni, quien puso en jaque toda esta estructura financiera.
No olvidemos que esta situación no surge de la nada; ya había habido alertas desde el Ministerio de Seguridad argentino en septiembre de 2024 sobre movimientos sospechosos relacionados con la AFA. Aunque entonces el FBI consideró que no había suficientes pruebas para abrir una causa penal, ahora las cosas parecen haber cambiado drásticamente.
Mientras tanto, mientras Tapia se encuentra animando a su equipo desde Estados Unidos –con permiso judicial debido a otros problemas legales relacionados con retenciones fiscales– queda claro que hay mucho más en juego aquí. La AFA está atrapada entre un sueño futbolístico glorioso y unas finanzas que podrían desmoronarse como un castillo de naipes.

