La jornada de ayer dejó un sabor amargo para Paraguay, que se enfrentó a Estados Unidos en su debut mundialista y salió con un contundente 4-1 en contra. Gustavo Alfaro, el seleccionador paraguayo, no escondió su desazón, pero tampoco su determinación. En una rueda de prensa llena de emoción y realismo, dejó claro que aún hay camino por recorrer.
Un rival complicado y lecciones que aprender
“Los estadounidenses ganaron con total justicia”, comenzó diciendo Alfaro, quien reconoció que el equipo guaraní enfrentó a un oponente muy bien preparado. Habló sobre las complejidades del juego estadounidense: “Sabíamos que era un rival complicado; tenían una coordinación impresionante y si no estábamos bien defensivamente, podríamos salir perjudicados”. Y así fue. El propio gol en propia puerta en los primeros minutos fue como un puñetazo en el estómago que costó mucho asimilar.
“Nos superaron en todos los aspectos: táctico, técnico y físico”, admitió el entrenador argentino. Aunque el partido terminó con cuatro goles encajados, Alfaro encontró algunos destellos de esperanza entre sus jugadores. La actitud inicial había sido buena, pero se desvaneció rápidamente tras ese primer golpe doloroso.
“Es una enseñanza muy dolorosa”, dijo sin rodeos. Ahora toca levantarse y recuperar esa chispa ante los próximos retos contra Australia y Turquía. “Las emociones son clave; venimos cargados emocionalmente por todo lo que representa estar aquí, pero hay que dejar eso a un lado en un Mundial”, apuntó.
Alfaro concluyó con palabras esperanzadoras: “Hoy empezó la Copa del Mundo, no acabó. Vamos a seguir luchando por clasificar; tengan paciencia”. Y así es como comienza la historia de Paraguay en este torneo: con lecciones aprendidas y una mirada firme hacia adelante.

