En medio de la vorágine que rodea al Mundial 2026, Donald Trump ha sorprendido a todos al manifestar que no pagaría los exorbitantes precios de las entradas. Pero aquí viene lo curioso: el presidente estadounidense también se ha lanzado a alabar el ‘éxito comercial’ del torneo, dejando a muchos con una mezcla de asombro y confusión.
El pasado miércoles, en una breve charla telefónica con The New York Post, Trump se mostró realmente sorprendido al conocer que los boletos para el partido entre Estados Unidos y Paraguay, programado para el 12 de junio en Los Ángeles, tienen un precio inicial de ¡1.000 dólares!
¿Accesibilidad o elitismo?
Con su característica franqueza, el magnate inmobiliario admitió: ‘No sabía esa cifra… Decididamente me gustaría estar ahí, pero tampoco lo pagaría, si le soy honesto.’ Y no se quedó ahí; expresó su preocupación por cómo estos precios podrían afectar a sus votantes más leales. ‘Si la gente de Queens y Brooklyn y toda la gente que ama a Donald Trump no puede ir, estaría decepcionado,'</strong añadió. Sin embargo, también reconoció que este evento es un 'éxito increíble'.
A pesar de criticar las tarifas desorbitadas —que incluso llegan hasta los 2 millones de dólares en reventa para la final—, Trump no escatimó elogios hacia la FIFA por haber vendido un récord de 5 millones de boletos del torneo. Así es como se mueven las cosas en este mundo del fútbol: entre críticas por los altos precios y aplausos por las cifras alcanzadas.
Pese a la controversia generada por estas tarifas astronómicas y la insistencia de FIFA en defender su política económica bajo la ‘ley del mercado dinámico’, hay quienes sienten que están tirando todo esto a la basura. ¿Acaso esto es realmente deporte para todos? La pregunta queda flotando en el aire mientras nos preparamos para uno de los eventos más esperados del año.

