Este domingo, el Celta se enfrenta a un reto mayúsculo en su hogar, Balaídos. Un estadio donde ha conseguido apenas 17 puntos en 16 partidos, lo que lo convierte en el peor local de toda LaLiga. Y mientras los vigueses luchan por volver a competir en Europa, es claro que si todo dependiera de su rendimiento en casa, la historia sería muy diferente y estaríamos hablando del descenso.
Un camino lleno de tropiezos
Bajo la dirección de Claudio Giráldez, el equipo ha logrado vencer solo cuatro veces como locales (Athletic, Valencia, Rayo Vallecano y Mallorca), mientras que han acumulado cinco empates y una preocupante cifra de siete derrotas. La última victoria en casa fue hace más de dos meses, el pasado 22 de febrero. Desde entonces, los aficionados no han tenido nada que celebrar.
Ahora bien, para mantener viva la esperanza de repetir aventura europea, necesitan ganar los tres encuentros restantes que les quedan en Vigo contra Elche, Levante y Sevilla. Sin duda alguna, es una tarea titánica. A pesar de esto, su posición actual (séptimos) se debe a su brillante desempeño fuera del hogar; con 27 puntos a domicilio son solo superados por Barcelona y Real Madrid.
La afición espera ansiosamente un cambio radical. Necesitan recuperar esa chispa goleadora que parece haberse apagado. Si no hay reacción pronto, esos sueños europeos pueden acabar siendo solo eso: sueños lejanos.

