La historia del Real Madrid en el último partido nos deja un sabor amargo. En un encuentro donde los errores fueron protagonistas, el equipo se encontró con un empate que sabe a derrota. El árbitro, Soto Grado, decidió no anular un gol del Betis tras una falta de Antony sobre Mendy. Un fallo que, aunque no debería ser el centro de atención, subraya la necesidad urgente de puntos por parte del Madrid. Pero esto es solo la punta del iceberg.
Desidia y falta de compromiso
A pesar de que el empate llegó en el minuto 93, lo cierto es que el Madrid pagó muy caro su desidia. Se confió demasiado y no jugó para ganar; las ocasiones llegaron, pero se desperdiciaron. Lunin tuvo que hacer malabares para mantener el 1-1 a flote, salvando varias veces al equipo ante los ataques del Betis. Los errores estaban a la vista: Thiago Pitarch tuvo dos fallos groseros que podrían haber costado más caro.
Además, la decisión de Arbeloa de dejar a Carvajal en el banquillo para darle paso a Trent fue discutible. El Betis intentó aprovecharse y cargar por esa banda, aunque Trent mostró garra y defendió con uñas y dientes. Hasta le dio una asistencia a Mbappé que fue anulada por milímetros.
Y aquí estamos: parece que el Madrid ha tirado definitivamente la toalla en esta Liga. Arbeloa decía que necesitaban ganar todos los partidos para seguir luchando; sin embargo, este tropiezo parece haber marcado un punto sin retorno. La verdad es que lleva tiempo sin saber exactamente qué estilo quiere jugar. La ilusión se ha desvanecido entre los jugadores y aficionados.

