Este sábado, el Deportivo Alavés se enfrenta a uno de esos partidos que marcan la diferencia en la temporada. Con el corazón en un puño y la mirada firme, los babazorros saben que no pueden fallar ante el Mallorca. La reciente derrota del Elche ha colocado al equipo en una situación crítica, sumergiéndolos de nuevo en los puestos de descenso. Una realidad dura, pero que ya era un secreto a voces antes de iniciar esta jornada.
Una final que no se puede dejar escapar
Afrontar esta ‘final’ con la mente clara es fundamental. Como bien dice Sivera, uno de los pilares del vestuario: “Estamos dando nuestro 100% y solo falta que el fútbol nos empuje un pelín”. Suena sencillo, pero hay mucho más detrás de estas palabras. Cada partido cuenta como una auténtica batalla y este frente al conjunto bermellón podría ser la clave para salir del pozo. Un triunfo no solo les sacaría de las sombras del descenso, sino que además les permitiría encarar las últimas jornadas con renovado optimismo.
Y es que no hay tiempo para errores; quedan seis encuentros por delante y cinco son contra rivales directos. Mendizorroza será su fortaleza y su afición jugará un papel esencial en esta lucha titánica por la permanencia. Se espera un ambiente vibrante este sábado; vitorianos siempre están ahí cuando más se necesita. A pesar de haber agotado su margen de error, la confianza sigue intacta tras las buenas sensaciones dejadas en el Bernabéu.
Ahora más que nunca, estos tres puntos son innegociables. El Glorioso debe levantarse y demostrar que aún tiene fuerza para pelear hasta el final.

