Mikel Oyarzabal, el capitán de la Real Sociedad, se muestra optimista ante la inminente final de la Copa del Rey. En una rueda de prensa llena de emoción en Sevilla, ha dejado claro que siente que mañana podría ser un día verdaderamente especial para su equipo. Con esa chispa característica que lo define, compartió sus nervios y sus esperanzas por conquistar el segundo título como jugador.
Un orgullo inmenso
La atmósfera es palpable; no solo es un partido más. Oyarzabal ha hablado del orgullo de ver a alrededor de 30.000 aficionados realistas dispuestos a acompañarles en esta aventura. “Siento una felicidad tremenda por poder darles la oportunidad de vivir algo así”, expresó mientras recordaba con cariño la experiencia similar hace cinco años. “Esta vez es diferente; estamos aquí con nuestras familias y amigos, y eso le añade un sabor especial”.
En cuanto a su preparación mental para el encuentro, fue claro: “No me he visualizado levantando el trofeo porque prefiero concentrarme en el presente y en lo que puedo aportar para ayudar al equipo”. Su enfoque se centra en lo colectivo y en las posibilidades que tienen como grupo.
El capitán también tuvo palabras para agradecer a los entrenadores que han estado al mando durante esta temporada, destacando especialmente a Pellegrino Matarazzo, pero sin olvidar a Sergio Francisco y Jon Ansotegi: “Sin ellos quizás no estaríamos aquí hoy”. Y aunque sabe que se enfrentan a un rival potente como el Atlético de Madrid, su confianza es firme: “Creemos en nuestro plan y llegamos bien preparados”.
A medida que se acerca la hora del partido, Oyarzabal confiesa sentirse nervioso: “No voy a ocultarlo; creo que esos nervios son positivos porque indican que tengo ilusión”. Su mensaje final fue claro: disfrutar cada momento y luchar por llevarse el título para hacer feliz a toda esa afición entregada.

