El regreso del Real Madrid tras el parón de selecciones ha dejado un sabor amargo. El partido contra el Bayern de Múnich se presenta como una auténtica final, y no precisamente por la ilusión. Con tres partidos sin ganar, Arbeloa y sus chicos ven cómo la Liga se les escapa entre los dedos, casi entregada a falta de siete jornadas. Y la Champions, esa esperanza que parece cada vez más lejana, les plantea un reto titánico: levantar una eliminatoria tras perder en casa.
La sombra de una crisis asoma
Los empates ante Mallorca y Girona, sumados al doloroso 1-2 del Bayern en Chamartín, nos colocan al borde del abismo. La historia puede repetirse si no logran salir victoriosos del Allianz; podríamos estar hablando de un colapso similar al que acabó con el breve proyecto de Lopetegui en 2018.
Al inicio todo parecía prometedor para este nuevo Madrid post Zidane. Sin embargo, una inesperada apendicitis de Isco coincidió con una racha negra que lo llevó a encadenar cinco partidos sin ganar: cuatro derrotas y un triste empate en el derbi. Desde entonces, el equipo no había vuelto a ver tantos partidos sin sumar puntos.
A día de hoy, ya solo queda enfocarse en la Champions, donde las estadísticas son alarmantes: doce derrotas esta temporada. Se siente lejos ese equipo que brilló en 2023-24 conquistando Liga y Europa con apenas dos tropiezos en 55 encuentros.
En Europa también hay sombras; la pasada campaña se despidieron con seis derrotas en catorce partidos y ahora van camino a repetir esa cifra antes incluso de completar el recorrido europeo actual. A este ritmo es difícil encontrar motivos para confiar.
Álvaro Arbeloa ha dicho recientemente: «Es lo que tenemos y es lo que hay», pero ¿será suficiente? El tiempo corre y los desafíos se presentan cada vez más difíciles. Mientras tanto, nosotros seguimos esperando respuestas y soluciones para este Real Madrid que parece haber perdido su rumbo.

