Este sábado, el Azulmarino hizo su entrada triunfal en la Liga Femenina Endesa, nada menos que con una victoria ante el temido Valencia Basket, el actual campeón. Pero lo que parece un cuento de hadas no llegó de la noche a la mañana; han sido 5306 días llenos de lucha desde que el Joventut Mariana disputara su último partido en la élite del baloncesto femenino español. Aquella fría tarde del 23 de marzo de 2012, las mallorquinas sufrieron una derrota contundente ante el Ciudad Ros Casares, y aunque nombres como Alejandra Quirante o Gabi Ocete brillaron en ese encuentro, fue una jornada amarga para recordar.
Una nueva era comienza
Aquel día, Gabi Ocete se destacó como máxima anotadora con 18 puntos, pero no fue suficiente para vencer al potente equipo valenciano. Sin embargo, este debut catorce años después contra el mismo rival ha traído consigo un aire renovado. María España vuelve a estar en la cancha y lo hace acompañada por un plantel lleno de ilusión: Alba Torrens liderando al grupo tras su éxito en LF Challenge y refuerzos como Klara Holm o Kayla Alexander aportando su experiencia.
Desde el primer minuto del encuentro, las chicas del Azulmarino mostraron su garra, dominando a un Valencia Basket que había sido imbatible durante los últimos cuatro años. Con cada canasta anotada, el sueño parecía más real. El resultado final fue un grito colectivo de alegría por parte de todos los seguidores que esperaron tanto tiempo este momento.
A partir de ahora, el Azulmarino tiene ante sí una semana intensa con dos partidos importantes: primero visitará al Spar Girona y luego regresará a casa para enfrentarse al Cadi La Seu. El camino está trazado y las expectativas son altas; después de todo este esfuerzo, ¿quién puede decir que no se merecen vivir esta aventura al máximo?

