La emoción estaba palpable en el aire tras el encuentro. Alberto Antuña, el entrenador del Azulmarino, no podía ocultar su satisfacción al hablar de la primera victoria en la Liga Femenina Endesa. Y no cualquier victoria, sino ante un gigante como el Valencia Basket, actual campeón. En la rueda de prensa posterior al partido, dejó claro que «creo que nadie se imaginaba un inicio así» para su equipo en esta nueva aventura.
Un trabajo en equipo que da frutos
El murciano compartió cómo se había forjado este triunfo: desde el lunes anterior, las jugadoras se habían mentalizado de que tenían «opciones de competir y ganar». Ese compromiso fue evidente desde el primer minuto y fue determinante. La intensidad y concentración fueron claves; cada jugadora, tanto las titulares como las que entraron del banquillo, mantuvieron un nivel altísimo. Antuña lo dejó claro: «En ningún momento el equipo ha bajado en cuanto a concentración». Esa actitud positiva contagió a todos y les otorgó ese empujón extra que necesitaban para hacer frente a un rival tan formidable.
Aunque todo salió relativamente bien, siempre hay margen de mejora. El técnico destacó los rebotes como uno de los puntos a afinar. En especial durante el segundo cuarto, donde les costó más mantenerse firmes ante un Valencia muy físico y con jugadoras expertas como Buenavida o Pueyo. La estrategia era clara: evitar las faltas para no regalar tiros libres y mantenerlos alejados del aro.
Antuña también habló sobre crear una atmósfera intimidante en Son Moix. Quiso dejar claro que «los 14 equipos que quedan por venir tienen que pensar que es difícil» jugar allí y dudar si conseguirán una victoria cuando visiten Mallorca.
Pensando ya en su próximo reto contra Girona, apuntó que será un rival diferente con sus propias fortalezas y debilidades. El mensaje fue claro: confianza y seguir fieles al plan defensivo y ofensivo es clave para sumar otra victoria.

