La emoción se palpaba en el aire cuando Alba Torrens y Helena Pueyo aterrizaron en Mallorca, trayendo consigo un nuevo logro para el baloncesto femenino español. Tras un emocionante partido en Berlín, donde lograron el bronce al vencer a Alemania, ambas jugadoras posaron sonrientes con su medalla en mano. Este triunfo no es solo una nueva muesca en el cinturón de Torrens; es la cuarta medalla que consigue en un Mundial y la undécima con la selección nacional. Para Pueyo, esta es su primera experiencia mundialista y ¡qué manera de empezar!
Un momento histórico para todas
Torrens no tiene dudas: «No puedo quedarme con una sola medalla», afirmó con firmeza. Cada uno de estos metales representa un capítulo histórico en la trayectoria del baloncesto español. Y aunque ahora mismo se siente especialmente feliz por este bronce reciente, hay algo más profundo detrás de sus palabras.
La jugadora de Binissalem destacó que su éxito radica en vivir cada instante como viene y entender que todo esto es gracias al equipo. «Esta medalla refleja nuestro trabajo colectivo», dijo, dejando claro que la unión del grupo va más allá de las victorias; está forjada a lo largo de cada entrenamiento, cada partido. A pesar de las dudas tras una etapa dorada y un evidente cambio generacional, el reciente bronce y la plata del Eurobasket demuestran que han hecho un trabajo excepcional durante esta transición.
Pueyo también compartió sus impresiones sobre esta aventura: aún están asimilando lo vivido. Los partidos fueron increíbles y cada jugadora brilló a su manera. «Esto deja al baloncesto femenino español muy arriba», aseguró orgullosa. En cuanto a esa mezcla generacional tan comentada, Pueyo subrayó cómo la veteranía de jugadores como Alba se une a la energía joven para crear algo mágico.
A medida que ponen rumbo hacia el Eurobasket 2027, ambas tienen claro cuál es su objetivo: conseguir ese oro esquivo. La mirada siempre está puesta en lo más alto porque representar a España significa luchar por cada victoria y aspirar a todo.

