Imagina una fotografía de un niño que, con una camiseta del Bahía San Agustín y un brillo en los ojos, juega en la pista del Toni Servera. Ese niño era Baba Ababacar Bartolome Miller, quien dos décadas después ha cumplido un sueño que persiguen miles: jugar en la NBA. Elegido por Los Angeles Clippers en el puesto 36 del Draft, Baba se convierte así en el tercer mallorquín que alcanza esta liga, sumándose a leyendas como Rudy Fernández y Álex Abrines.
Un viaje lleno de esfuerzo y pasión
Nacido en Palma el 7 de febrero de 2004, Baba creció rodeado de baloncesto gracias a su padre senegalés. Desde pequeño lanzaba a canasta con ilusión en la escoleta del club. Su familia se mudó a Madrid cuando él aún era un niño, pero eso no frenó su pasión; al contrario, fue allí donde se incorporó al Real Madrid y comenzó a brillar.
A los 12 años ya destacaba entre sus compañeros y su carrera despegó rápidamente. Debutó en la Euroliga con solo 17 años frente al CSKA de Moscú, un momento que marcó el inicio de su ascenso. Sin embargo, su aventura americana no comenzó como esperaba; tras recibir una sanción por aceptar viajes antes de ser reclutado por Florida State University, tuvo que mantenerse alejado de las canchas durante varios meses.
Pese a todo esto, Baba nunca perdió la fe ni las ganas de seguir creciendo. Pasando por varias universidades americanas y acumulando experiencias valiosas, fue parte esencial del equipo sub-19 que ganó el Mundial este verano. Con esa mezcla única de altura y habilidad defensiva, cada vez son más quienes le ven como una estrella futura en la NBA.
Esta semana llegó el reconocimiento definitivo: Los Angeles Clippers lo eligieron en el Draft. La historia del niño que soñaba con ser como sus ídolos ahora resuena fuerte en Mallorca; desde aquella pequeña pista hasta convertirse en un referente para todos nosotros. Su andadura apenas comienza, pero ya ha demostrado que no hay límites cuando se trabaja con pasión.

