El base y capitán del Palmer Basket, Joan Feliu, se sienta frente a nosotros con una mezcla de determinación y optimismo. Este domingo, su equipo se enfrenta a un reto que podría definir su futuro en la liga. Actualmente colistas de la Primera FEB, el conjunto mallorquín necesita sumar puntos en este crucial encuentro contra el HLA Alicante.
Con la reciente lesión de Phil Scrubb, las cosas se complican aún más. La ausencia de su compañero ha dejado una huella profunda en el equipo, pero Joan está decidido a sacar lo mejor de sus compañeros para revertir esta situación complicada. “Sabemos que estamos en una situación difícil”, reconoce Feliu, “pero tenemos tres finales por delante y somos positivos”.
Un espíritu indomable
Afrontar partidos como si fueran finales es lo que tienen que hacer ahora. Joan enfatiza que no se pueden rendir; “si pensáramos que todo está perdido, sería un gran error”. Consciente del talento de rivales como Alicante o Movistar Estudiantes, recuerda que cualquier cosa puede pasar: “Vimos cómo Tizona venció a Obradoiro hace poco. Todos tienen jugadores capacitados para ganar a cualquiera”. Es esa necesidad imperiosa de ganar lo que motiva a los equipos en la parte baja de la tabla.
Como capitán, Joan siente la responsabilidad de mantener alta la moral del grupo. “Intento siempre ser positivo y ver el lado bueno”, dice mientras observa con confianza a sus compañeros entrenar. El Palau debe convertirse en un fortín donde se forjen victorias vitales.
Más allá de tácticas y estrategias, el verdadero desafío radica en mantener fuerte el aspecto mental del equipo. Cada partido es una nueva oportunidad y deben jugarlo sin reservas durante los 40 minutos. En palabras de Feliu: “Estamos en un punto crítico y debemos demostrar cuánto queremos ganar”. La presión aumenta tras cada derrota, pero él confía plenamente en sus compañeros.
“Estoy convencido de que vamos a conseguirlo”, afirma sin dudarlo ni un segundo cuando le preguntamos sobre la permanencia. Y aunque han tenido altibajos durante toda la temporada, su fe no flaquea.
Finalmente, el capitán manda un mensaje claro a los aficionados: “Agradezco todo el apoyo incondicional que nos han brindado siempre. Solo les pido que sigan animando hasta el final”. Sin duda, esta comunidad tiene un papel fundamental mientras Palmer Basket lucha por permanecer entre los grandes.

