Palma de Mallorca. En una noche que prometía ser el punto de inflexión, el Fibwi Mallorca volvió a caer, esta vez ante el Gipúzcoa, con un resultado de 63-73. Ya son once derrotas consecutivas que dejan al equipo en una situación crítica y nos hacen preguntarnos: ¿dónde quedó ese equipo fuerte que conocimos al inicio de la temporada?
Sigue la racha negativa
En este encuentro, los mallorquines necesitaban demostrar que podían salir a flote, pero parece que la confianza se les ha escapado entre los dedos. A pesar de empezar con algo de ímpetu, donde Pedro Bombino y Lucas Capalbo parecían conectar bien para darles ventaja, pronto se dieron cuenta de que sus adversarios estaban decididos a no dejarles respirar.
A medida que avanzaba el partido, la historia era clara: mientras los locales intentaban aferrarse al rebote y jugar en su terreno, el Gipúzcoa aprovechaba cada oportunidad desde el perímetro, llevándose cómodamente el primer cuarto con un 11-20. La situación era tensa; nosotros lo sentíamos desde las gradas.
Aunque hubo momentos en los que pareció que el Fibwi podría despertar –gracias a algunos triples espectaculares– siempre había algo que les mantenía a remolque. El segundo tiempo comenzó como una película ya vista: errores defensivos y falta de cohesión en ataque. Aun así, la garra apareció cuando menos lo esperábamos; Brian Vázquez hizo vibrar Son Moix con un tres más uno final del tercer cuarto dejando todo abierto para esos últimos diez minutos.
Pero ahí estaba Gipúzcoa nuevamente, sin dejarse intimidar. Cada intento del Fibwi por reaccionar parecía frustrarse ante un rival decidido a sellar su victoria. A pesar del esfuerzo individual de jugadores como Vázquez y la lucha constante por recuperar rebotes tras la lesión de Bombino, los visitantes supieron aprovechar sus oportunidades para llevarse finalmente el triunfo.
Con cada partido perdido se hace más difícil encontrar una salida a este laberinto llamado descenso. Solo queda esperar alguna chispa mágica o un cambio radical para revertir esta situación crítica antes de que sea demasiado tarde.

