El Ajuntament de Palma ha decidido dar un paso al frente. Después de meses de debates y quejas por la ausencia del murete de piedra en la Playa de Palma, han comenzado a recolocar 1.650 metros lineales de este elemento tan controvertido. La situación no ha sido fácil; el viento y los temporales han hecho estragos, llenando negocios y casas de arena durante el invierno.
Un proceso necesario para la comunidad
Los trabajos ya han arrancado cerca del torrente de Sa Siqui, con rumbo hacia Llucmajor, y poco a poco irán avanzando por toda la primera línea del litoral. Este murete, que será recubierto con piedra más adelante, había sido retirado anteriormente debido a obras en el colector de aguas pluviales y mejoras en el alumbrado público. Todo esto forma parte del ambicioso proyecto para reformar esta zona turística clave en nuestra isla.
Es importante resaltar que estas obras tienen una inversión cercana a los 10,9 millones de euros, financiadas por fondos europeos. Se espera que estén listas para este verano, renovando no solo el alumbrado sino también reparando un colector que llevaba 30 años funcionando. Sin embargo, muchos se preguntan: ¿realmente era necesario quitar el muro solo para volver a colocarlo? ¿No hay ingenieros que se den cuenta que cuando sople el viento la arena volverá a hacer acto de presencia? La crítica está servida y la frustración entre los vecinos crece.

