En una charla sincera y reveladora con el youtuber mexicano Adrián Marcelo, Matías Almeyda abrió su corazón y compartió el desasosiego que le dejó su reciente salida del Sevilla. El exentrenador, que apenas había comenzado su aventura en Nervión, se sintió traicionado tras recibir la noticia de su destitución justo un día después de que le aseguraran que seguiría al frente del equipo.
El impacto de la ‘traición’
El 23 de marzo marcó un antes y un después para Almeyda. Tras una dura derrota ante el Valencia, donde el equipo quedó peligrosamente cerca del descenso, recibió la llamada que cambiaría todo. En sus propias palabras: «Esa traición del fútbol es lo que más duele. La gente no puede mirarme a los ojos después de eso». Y es que no hay nada más frustrante para un profesional como él que sentir que las promesas se desvanecen en un abrir y cerrar de ojos.
Durante la conversación, Almeyda comparó su experiencia en Sevilla con su etapa en River Plate, donde también se encontró con problemas económicos y expectativas desmedidas. «Siempre hay presión por ganar, pero aquí no estábamos preparados para luchar por títulos; simplemente intentábamos evitar caer», reflexionaba. Para él, no solo era un trabajo; era una cuestión emocional, algo más profundo.
A pesar del revés vivido, todavía guarda recuerdos buenos de esos momentos iniciales como la victoria contra el Barcelona: «Fue una alegría inmensa. Aprovechamos nuestra inexperiencia mientras ellos dudaban sobre cómo presionarnos». Pero pronto las dudas comenzaron a asomarse nuevamente entre los jugadores y el cuerpo técnico.
Almeyda concluyó diciendo: «Siempre hacia adelante; retroceder nunca ha sido una opción». Y aunque su camino en Sevilla terminó abruptamente, las enseñanzas quedan para continuar luchando en este deporte tan impredecible.

