El Rayo Vallecano, ese equipo que siempre ha dado guerra, se enfrentó a otro duro golpe en Son Moix. La derrota por 3-0 ante el Mallorca no solo duele en el marcador; es como un puñetazo en el estómago de todos los que seguimos al equipo. Un estadio que parece tenerlo marcado como maldito, donde ya van cinco años saliendo con las manos vacías. Y así, suman once goles en contra y apenas dos a favor en esos últimos cinco encuentros. La situación es complicada y el aire se siente pesado.
Análisis del técnico
Íñigo Pérez, el entrenador navarro, no busca excusas tras este varapalo. Al finalizar el encuentro, analizó la situación con una sinceridad abrumadora. «Cuando pierdes 3-0 hay muchas cosas que analizar», reconoció con una mezcla de frustración y determinación. Aclaró que la victoria anterior contra el AEK no debería ser un consuelo ante esta derrota: «No creo que sea justo atribuir esto al cansancio; hoy nos han superado claramente».
El tema de los goles recibidos también fue un punto clave: «Dos de ellos fueron a balón parado, algo en lo que ellos son muy buenos y nosotros aún estamos luchando por defender». Pero más allá de eso, Iñigo dejó claro que no piensa usar la Conference League como una coartada para justificar lo sucedido: «Si empezamos a alimentarnos de euforia cuando ganamos y lloramos cuando perdemos, estamos engañándonos a nosotros mismos».
Sobre la clasificación actual dijo: «El vértigo no debe ser tal porque nuestra esencia es sobrevivir aquí, en Primera división». Para él, pasar página tras este mal partido es crucial: «Hoy hemos tenido una lección dura pero si algo nos caracteriza como grupo es nuestra unidad en los malos momentos».
Iñigo también hizo hincapié en su preferencia: «Si me garantizas que dejando la eliminatoria perdida nos salvamos, yo lo firmo ahora mismo. Lo importante es permanecer aquí». Esas palabras resuenan fuerte entre los aficionados; todos queremos ver al Rayo luchando por mantenerse arriba.
En cuanto a las decisiones tácticas del partido y los cambios realizados durante el encuentro, Iñigo fue claro: “Algunas decisiones pueden haber fallado hoy”. Reconoció sentirse preocupado por cómo sus jugadores reaccionaron tras ir perdiendo: “He notado un castigo emocional muy grande”.
A pesar del desánimo visible tras esta derrota aplastante, Iñigo mantiene su fe inquebrantable en su plantilla: “No me enfadaría nunca si veo esfuerzo; llevo dos años y medio sin ver falta de actitud”. Así son las cosas para este hombre apasionado por su equipo; hay mucho camino por recorrer y él está decidido a llevar al Rayo hacia adelante.

